Para Kari y Andru
¡BANZAI!
Gritó mientras jalaba el gatillo
Sin entender del todo lo que esta palabra significaba
Porque la pensaba con cabeza occidental
Unos años después
Otro hombre, en otra parte del mundo y en otras circuntancias
Subido a una nave
Haría lo mismo
Y la historia, tanto intrafamiliar como internacional
Los recordaría a ambos
Yo no soy como ellos
Pero tengo la intensión de hacer uno de esos actos
Que algunos llaman caotico
Otros llaman suicida
Otros, deliberado
(están también, los que ni lo llaman)
Uno es kamikase a diario
Pero el mundo de mi familia no me recordará
Mucho menos todas las familias del mundo
Casi todos los finales de este estilo
Son en cierta forma, honorables.
Banzai…
Murmuré antes de empezar a escribir las primeras lineas
De una carta para vos
lunes, 10 de enero de 2011
viernes, 12 de noviembre de 2010
Antología de las monedas
Se puso el pantalón con mucha prisa, como preocupado. A su lado, la otra dormía y eso lo motivaba a impulsar su carrera de velocidad contra el asfalto y a favor del sueño de la ninfa de sus placeres de la siesta. Por eso lo que le gustaba la siesta, pensó mientras se peleaba con las sábanas y almohadas que escondían su remera, a partir de la una, cuando el jefe se va a almorzar, se aprovecha para comer bien. Se rie al recrear las viejas expresiones del macho paraguayo que nota y denota sus fechorías en las tertulias con cerveza y entre los perros. No piensa en lo contradictorio, o hasta dialectico (obviamente no usa esta palabra) de la vida. En su interior, lucha contra la idea de admitir su preocupación, tiene que llegar a casa antes que la mujer, bañarse para no oler a hábitos concupiscentes, saludarle a la matrona con un beso en la frente e ir a recoger a los niños de la confirmación. Le diría a su mujer que el día estuvo cansador, que no pudo luego salir a almorzar, y que la oficina fue un campo de batalla a partir de la una. Vaya que fue batalla, pero de otra cosa, pensaría después de rezar el padre nuestro, acostar a los niños y decirle a su mujer que hoy no quería hacerle el favor, porque estaba cansado. El es macho paraguayo, para el, se trata de hacerle el favor a ella, cuando es su esposa, y de comerle, cuando hablamos de un tercer sujeto-.
Se puso el pantalón con mucha prisa, como preocupado. A su lado, el otro dormía y eso lo motivaba a impulsar su carrera de velocidad contra el asfalto y a favor del sueño del compañero que pocos minutos atrás le dijo, entre esa sarta de balbuceos y gemidos, que lo quería. Por eso lo que le gustaba la siesta, pensó mientras se peleaba con las sábanas y almohadas que escondían su remera, a partir de la una, cuando los paraguayos duermen (porque la siesta paraguaya era par muchos, casi como un deber) uno puede sincerarse un poco, salir una hora del trabajo. Piensa en el otro que es estudiante, y al que le toca mentir por partida doble: en la casa y en la escuela, siendo que a el, ya nole toca decir mentiras en la casa. Sabe de lo contradictorio, y hasta dialéctico que fue y que puede seguir siendo, porque en la oficina, todavía se ve obligado a disimular, como hacía con su mujer, al cual un buen día se replantó y le dijo las cosas en la cara, algo que normalmente no hace la gente. Haciendo retrospectiva, piensa en lo cada vez más difícil de besarle la frente y reprimir la vergüenza y culpa de fallarle a una persona, a esa persona. Seguía rezando el padrenuestro, fielmente convencído de que Dios lo entendía y lo quería igual. Siempre se consideró un católico de postura crítica (pero católico al fin) No quiere mauillarse con el machoporte, simplemente sonrie con lo mejor de su dentadura mientras entiende que rasgando la oscuridad y lo ella te ofrece, podés dar con un poco de luz
Se puso el pantalón con mucha prisa, como preocupado. A su lado, el otro dormía y eso lo motivaba a impulsar su carrera de velocidad contra el asfalto y a favor del sueño del compañero que pocos minutos atrás le dijo, entre esa sarta de balbuceos y gemidos, que lo quería. Por eso lo que le gustaba la siesta, pensó mientras se peleaba con las sábanas y almohadas que escondían su remera, a partir de la una, cuando los paraguayos duermen (porque la siesta paraguaya era par muchos, casi como un deber) uno puede sincerarse un poco, salir una hora del trabajo. Piensa en el otro que es estudiante, y al que le toca mentir por partida doble: en la casa y en la escuela, siendo que a el, ya nole toca decir mentiras en la casa. Sabe de lo contradictorio, y hasta dialéctico que fue y que puede seguir siendo, porque en la oficina, todavía se ve obligado a disimular, como hacía con su mujer, al cual un buen día se replantó y le dijo las cosas en la cara, algo que normalmente no hace la gente. Haciendo retrospectiva, piensa en lo cada vez más difícil de besarle la frente y reprimir la vergüenza y culpa de fallarle a una persona, a esa persona. Seguía rezando el padrenuestro, fielmente convencído de que Dios lo entendía y lo quería igual. Siempre se consideró un católico de postura crítica (pero católico al fin) No quiere mauillarse con el machoporte, simplemente sonrie con lo mejor de su dentadura mientras entiende que rasgando la oscuridad y lo ella te ofrece, podés dar con un poco de luz
domingo, 5 de septiembre de 2010
sos-tener
Sostener espacios
Sostener tiempo
Sostener ideas
Sostenerse en la tierra
Sacarse los sostenes
Ponerse paracaídas
Por qué guau se volvió tan difícil
El acto cotidiano de cagarme la vida?
Sostener tiempo
Sostener ideas
Sostenerse en la tierra
Sacarse los sostenes
Ponerse paracaídas
Por qué guau se volvió tan difícil
El acto cotidiano de cagarme la vida?
martes, 17 de agosto de 2010
8
la clase media asuncena
tiene también esas cosas de la militancia de izquierda
que nadie les cree
tiene también sus problemas
aunque se piensa que el problema solo les toca
a las bocas que el pan no toca
tiene también sus miedos
yo soy de la clase media asuncena
tengo mi militancia que es un problema
mi problema que nadie me cree
y los miedos que siempre me tocan
y si la militancia es antiplanocartesiano
y el problema no es el hambre
la ecuación del mierdo aparece igual
siempre.
La clase media asuncena
Tiene también esas cosas…
tiene también esas cosas de la militancia de izquierda
que nadie les cree
tiene también sus problemas
aunque se piensa que el problema solo les toca
a las bocas que el pan no toca
tiene también sus miedos
yo soy de la clase media asuncena
tengo mi militancia que es un problema
mi problema que nadie me cree
y los miedos que siempre me tocan
y si la militancia es antiplanocartesiano
y el problema no es el hambre
la ecuación del mierdo aparece igual
siempre.
La clase media asuncena
Tiene también esas cosas…
domingo, 8 de agosto de 2010
7
el sueño tranquilo es un mito que rara vez se cumple
yo solo de niña lo he tenido
a veces lo tengo
entre piernas, vino y estupefacientes
pero solo a veces
la culpa la tienen los roles
nunca defino
si corro para alcanzarlos
o para evadirlos
yo solo de niña lo he tenido
a veces lo tengo
entre piernas, vino y estupefacientes
pero solo a veces
la culpa la tienen los roles
nunca defino
si corro para alcanzarlos
o para evadirlos
Teatro del Oprimido
tantos roles son necesarios
y a la vez debastadores
Se esta volviendo dificil
cada vez mas dificil
encontrarme
cualquiera diria
que me pierdo en ellos
Senti eso
El dia que deje de escribir para bailar
el dia que deje de bailar para estudiar
el dia que deje de estudiar para militar
el dia que deje de militar para joder
y el dia que deje de joder
por miedo a volverme una analfabeta funcional
y volvi a escribir
porque de algo se empieza...
La verdad, mi verdad
esta en alguno de estos roles
en todos, pero no en ninguno
no vale la neutralidad´
siempre estoy a favor de algo
y contra mi
y a la vez debastadores
Se esta volviendo dificil
cada vez mas dificil
encontrarme
cualquiera diria
que me pierdo en ellos
Senti eso
El dia que deje de escribir para bailar
el dia que deje de bailar para estudiar
el dia que deje de estudiar para militar
el dia que deje de militar para joder
y el dia que deje de joder
por miedo a volverme una analfabeta funcional
y volvi a escribir
porque de algo se empieza...
La verdad, mi verdad
esta en alguno de estos roles
en todos, pero no en ninguno
no vale la neutralidad´
siempre estoy a favor de algo
y contra mi
6
Sonreir al enemigo
es, en terminos marxistas,
el acto mas pequeño-burgues que he conocido
...y ni hablar de la otra mejilla
es, en terminos marxistas,
el acto mas pequeño-burgues que he conocido
...y ni hablar de la otra mejilla
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